jueves, 27 de julio de 2017

Soy la misma

La última vez que escribí en este blog fue hace 3 años, escribí de Alain, y aunque no he vuelto a escribir de el, si he vuelto a hablar de él, esa historia tuvo un final muy drástico, muy tajante, pero sobre todo, muy doloroso. Me enfrenté a la realidad de Alain... a la realidad cruda (cruda y ruda como decía él), y esa realidad chocó contra mi realidad cruda.

Tuvimos una relación de 3 años, de amor romántico, de "te necesito", "me haces falta", "no te quiero perder", "te extraño", "te quiero", y muchas otras cosas mas que nos dijimos, nadamos de noche en el mar, nos bañamos con ropa, bailamos salsa, soñamos en cómo sería nuestra hija, en a qué país nos queríamos mudar, nos emborrachamos, hice el amor bajo los efectos de la marihuana por primera vez, nos besamos tanto, pero tanto, me rescató de mis borracheras, comimos lasagna en calzones hecha por el, nos quedamos dormidos viendo películas, fuimos a Costco en domingo... los domingos eran nuestros, y los domingos ahora se sienten tan vacíos...

Tuvimos deseo sexual, y que si lo tuvimos, no les puedo decir cómo era el sexo con él, porque eso lo quiero solo para mi, pero sí les puedo decir que me costaba trabajo regresar a la Tierra después de todos los orgasmos que él me daba, que llegaba al punto de gritar y no gemir, que solo podía mantenerme despierta unos 20 minutos después de, que me enloquecieron sus labios desde la primera vez que nos besamos y su cara al venirse.

Pero mas que estos dos puntos anteriores, tuvimos apego, ya que ambos somos un par de controladores, nos encantaba saber que ya nos conocíamos, que ya teníamos una historia, que no era tan fácil alejarnos, terminamos y regresamos tal vez unas 10 veces, porque como buena relación apasionada, era una relación altamente tóxica, llena de promesas que sabíamos no se iban a cumplir, de ilusiones vacías, de celos, de traición, de rutina, de alma vacía que se intentaba completar con otra.

Pero ya no quiero hablar mas de el, quiero hablar de otro hombre... quiero hablar de Ángel, porque sepan que tengo una maldición con los hombres cuyo nombre empieza con A:

Fue un miércoles cuando llegué al trabajo súper pacheca, baje a la cafetería y mientras esperaba en la fila me puse a buscar imágenes de motivación para desearle los buenos días a Ángel, la encontré y se la mandé junto a un mensaje deseándole un día lleno de éxito, su respuesta fue "Gracias Grace", exploté en enojo, tal vez hubiera sido capaz de darle una cachetada de haberlo tenido en frente, le dije que lo quería ver, estaba segura de que lo iba a terminar, estaba sumamente enojada. Llegó a mi casa en la noche y le di un beso en la mejilla, me reclamó, nos dimos un beso, entramos a mi departamento y le dije que armara un porro, fumamos, y todo el tiempo estuve intentando terminar con el pero sencillamente no podía, no quería que se vaya, no quería dejar de verlo, así que no encontraba las palabras para terminar con el, me dijo que tenía sueño, que si quería que se fuera para que me dejara dormir, le dije que sonaba bien, me preguntó si quería que se quede, dije que sí, entramos a mi cuarto, y sabía que no podía esperar mas, le dije que no estaba contenta con su manera tan cortante de ser, con sus respuestas secas a mi miel y brillantina, se disculpó y me dijo que me quería hacer feliz, lo abracé, pero cuánta mentira había en esa frase. Hicimos el amor, y fue intenso, y el no era un hombre muy intenso al hacer el amor, desde ahí debí sospechar que tenía un fetiche por no perder lo que es "suyo", al día siguiente me mandó un mensaje diciéndome que me iba a decir todo lo que pensaba de ese día en adelante, lo hizo... como por dos semanas. Estaba tan feliz, contaba las horas para verlo y entrelazar mis piernas con las suyas a la hora de dormir, para contarle mi día y mis chismes laborales, para darle besos en los párpados porque eso me decía que le gustaba, para tocar sus manos, para olerlo y abrazarlo, para sentir la piel de gallina cuando ponía sus manos en mi vientre, para moderle las nalgas, para ver sus ojos observarme, para tomarle la mano al caminar, para darle un beso de buenas noches sabiendo que me iba a despertar junto a él... y todo esto sucedió mientras el pensaba en alguien mas, alguien con quien tiene lo que yo tuve con Alain, alguien que le da la anestesia y el veneno, alguien a quien no le importa lo muy hermosa que pueda ser la hija que llegarán a tener, porque eso jamás va a pasar. Ángel anda con Alain, y a mi aún me quema por dentro cada vez que pienso en eso, cada vez que me despierto a las 3am y sé que Ángel no esta en mi cama, cada vez que me preguntan por el y tengo que decir "está enamorado de una señora de 50 años" para que me dejen de hacer preguntas. Me quema por dentro, porque fue un domingo, un domingo de Costco...